Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 27 de diciembre de 2011

Otras formas de indecencia

Nos toca vivir ahora una nueva época en la que al parecer volvemos a la realidad, salidos de un sueño de opulencia y festejos, y nos han venido a despertar con un balde de agua fría sobre la cabeza. Por eso ahora hay indignados cuando antes no los había y  por eso encontramos innumerables comportamientos y personas indecentes, cuando, por cierto, siempre los ha habido.

Consideramos indecentes a determinados servidores públicos, actitudes de la iglesia, consideramos indecente el coste de la vida o el salario de las personas cualificadas. Consideramos indecente la demora de la justicia, lo que cobra un futbolista o lo barato que se paga un delito. En fin existen muchos ejemplos de indecencia.

Hoy me he dado de bruces con uno.

Blogscriptum se ha cortado hoy el pelo y en esta manía de leerlo todo me he lanzado sobre un HOLA.
A dos páginas, maxicolor y con todo lujo de detalles me encuentro con la siguiente noticia.



Resulta que esta pobre mujer, María Pineda, que hasta hace doce horas no tenía el gusto de conocer, y sobre la que no hago ningún juicio de valor, padece un cáncer de pulmón. Realmente lo siento por ella, de corazón.
El grupo de alegres rubias de lunares exaltados, a las que no conozco en absoluto (excepto Estefanía Luykc de la que adoro el gancho de su padre que siempre intenté imitar sin éxito en larguísimas horas de entrenamiento bajo la canasta) han celebrado, y aquí viene la indecencia, un mercadillo benéfico para pagar el tratamiento (no se especifica cual) de esta pobre mujer en Nueva York (tampoco se especifica el Hospital, pero estimo que no será de la red Medicare)

Desearía entrar en detalles, porque merece la pena.

El acto era una sorpresa y el documento gráfico recoge el momento en el que la enferma entra en el local dónde un número no definido de sujetos la está esperando, con director de gala incluido (Jesús Vázquez) y abrazo de Marta Sánchez con sombrero tejano ideal, para decirle: 
-¡SOOOPRRESSSA! Te hemos preparado un mercadillo super benéfico para pagarte los ciclos de Vinblastina y cisplatino.

Esta noticia dejará de serlo dentro de 5 minutos, y mucho menos no existirá más allá de  10 años, cuando afortunadamente y según fuentes bien informadas del blogero pdpz todo esto haya desaparecido de la red.
Pero mi preocupación es no saber si estos comportamientos desaparecerán en el futuro. La frivolización en torno a toda la noticia me produce escalofríos.
Me estremezco sólo de pensar lo que habrán sentido cientos de personas que padecen un cáncer de pulmón al leer la crónica de este evento tan solidario. Me estremezco sólo de pensar lo que habrán sentido cientos de personas que acuden a diario a Cáritas al ver a este ejército de majoretes, lunar en teta, utilizando la palabra benéfico. Me estremezco sólo de pensar que puñetas podía haber en el mercadillo de las narices a la venta y me estremezco de pensar quién coños pudo comprar en el. Me espelitra el hecho de pensar que una revista coge y lo publica a doble página y me sorprende que no hayan ya decidido organizar un espectáculo con fila cero para pagar el frasco de vinblastina de la pobre de María.

Me ha parecido todo tan frívolo en los tiempos que corren que le he pedido al peluquero que me cambiase la revista de marras y he comenzado a leer el Asterix en Britania que había en el revistero de la peluquería, que me parecía mucho más real que lo que me ofrecía esa revista. ¡Ferpecto!



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