Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 6 de diciembre de 2011

Nunca quise ser Fred Astaire

Al margen de una corta etapa de mi vida, de extrañas mezclas para el whisky, intentando buscar una combinación que me gustaste como copa, y que jamas encontré, nunca tuve una relación con ninguna otra Ginger. Para ser mas concretos entre la Srta. Rogers y yo mediaban 50 años y un Fred.

Siempre fui un desastre para las discotecas. Desde las barras veía con apasionada envidia la facilidad que tenia todo el mundo para moverse al ritmo de la música, de tal forma que sólo pude ser rescatado del ostracismo cuando El Tiburón (no pares , sigue sigue) se puso desgraciadamente de moda. Entonces todos los guerreros de la tribu danzábamos rítmicamente con convulsiones alevosas y premeditadas (la nocturnidad en este caso era eximente) para ganarnos el derecho de amancebamiento. Debías ser absolutamente mostrenco para no poder seguir los sencillos pasos, y a tanto no llega mi torpeza.


Entonces siempre pensaba en ellos dos. Los reyes de la pista. La pareja del siglo XX. Sus pasos eran tan delicados y naturales, sus movimientos tan sencillos y a la vez expresivos. Nadie se fijaba en sus pies sino en sus caras, por intentar encontrar en alguno de los dos el gesto que hacía descifrar al otro cual sería el siguiente movimiento. Las historias de sus películas eran absolutamente simples. Chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico baila con chica y entonces chica se enamora de chico. Chicos discuten y chicos vuelven a reconciliarse en un baile colosal. A veces de 20 minutos. ¡20 minutos de danza de reconciliación espontánea! La mayoría de los mortales no usa tanto tiempo ni en  la cópula más generosa. Fred era siempre el caballero clásico y Ginger la jovencita moderna. Ella, tan elegante, tan sutil, tan femenina.


Y mira tu por donde llega a manos de BLOGSCRIPTUM esta fotoagrafia genial. Ginger mostrándose como nunca la habia visto y con ese toque de La Perla de 1930.
Nunca quise ser Fred porque bailando es dificil hablar y mi fuerte está en la palabra y no en los pies.


Pero después de haber visto la foto de Ginger, cómo me hubiese gustado bailar con ella un fox-trot en una pista de sabanas de seda, en la suit Royale de un elegante hotel de Manhattan. Incluso hubiese bebido algo...un martini con vodka, mezclado, no agitado...por ejemplo





2 comentarios:

  1. Oh..sueños de juventud. sí yo pudiera..si yo fuera...No comparto lo tuyo con Ginger, ami Fred no me hacia tilín...

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  2. A mi tampoco, jajAjaja. Pero Ginger....ay .... Ginger

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