Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 28 de noviembre de 2011

Requiem por nuestra inocencia

Del sueño de mi larga noche desperté a medio-día bajo los focos del quirófano de un hospital en las afueras de Londres. Lloré y rabié de miedo hasta que la luz cejó y las manos de plástico de la enfermera me soltaron. Y quedé así, aturdido y expectante frente al mundo que empezaba, en un desierto de silencio y espera. Nadie me preguntó de dónde había venido y cuando quise acordarme lo había olvidado. El deseo de recordar me persigue desde entonces.
Diario de un recién nacido, Antich Arpag 


Silencio y Paz.

Fue llevada al país de la vida. No hagáis preguntas. Su morada es el descanso y su vestido la luz. La música quedó ahogada en las aguas profundas y sus notas perdidas y sin ecos en la llanura infinita. Ahora comienza el combate,el llanto,la lágrima y el sobresalto. Se apagó el sol de su frente y perdimos de entre los dedos, como el agua, silenciosamente, aquello que se nos fue y que una vez tuvimos. Aquí en la tierra, mortales, te entregamos a ti, ¡oh Señor! sus despojos, a ti para siempre nuestra dicha infinita. 

Silencio y Paz.




Requiem aeternam dona eis, Dómine, et lux perpétua lúceat eis. Requiéscant in pace. Amén.




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